Evolución de la trompeta

Hasta llegar al instrumento de nuestros días, la trompeta ha tenido muchas formas a lo largo de su Historia.


La trompeta natural (siglos XV-XIX)

La denominada trompeta natural nace en el Renacimiento (siglos XV y XVI), que es cuando por primera vez se compone música específicamente escrita para ella.

Tuvo su apogeo durante todo el Barroco (siglos XVII y XVIII), cuando se desarrolló el arte del clarino (tocar en el registro agudo) y adquirió un carácter solista, equiparándose a otros instrumentos como el violín o la flauta.

Los más grandes compositores, como Bach, escribieron abundante literatura para la trompeta en esta época. En la Trumpetland School se puede aprender a tocar la trompeta natural desde casa.

Sin embargo, durante el Clasicismo (finales del siglo XVIII) el clarino pasó de moda, y la trompeta quedó relegada a un papel secundario en la orquesta, como mero apoyo armónico junto a los timbales.

De esta forma, la trompeta natural se usó hasta principios del Romanticismo (siglo XIX), cuando surgieron los primeros intentos de convertirla en un instrumento cromático, más adaptado a los nuevos tiempos.
Así, nació primero la trompeta de llaves (inventada por Anton Weidinger hacia 1793, que no tuvo mucho éxito) y poco después, con la invención de la válvula, la trompeta moderna.

Partes de la trompeta natural

Sus principales componentes son dos largos de tubería (yardas), la campana y dos curvas en la tubería (arcos) que conectan dichas yardas. Estas partes no suelen estar soldadas, sino que son encajadas una dentro de otra con resina o cera de abejas.

La primera yarda se separa de la sección de la campana con un bloque de madera recubierto con una cuerda de lana.

Tiene además cinco abrazaderas, que refuerzan la entrada de la boquilla en la primera yarda y aquellas partes en las que se unen yardas y arcos.

La campana posee la misma longitud que las otras dos yardas, y termina ensanchada, reforzándose el extremo más abierto con una denominada corona, puesto que, durante el proceso de martilleado, el metal llega a ser muy delgado en esa parte. Es aquí donde el fabricante solía grabar su nombre —a veces, también el de su maestro—, ciudad y año de fabricación.

En medio de la sección de la campana nos encontramos con una bola deslizable cuya función es puramente ornamental.

El arco que queda junto a la corona se une a ésta con un pequeño alambre.

Finalmente, hay dos pequeñas anillas de metal soldadas a la parte interior de los dos arcos, en las que se ensartaba la banderola (un cordón para colgarse la trompeta en el hombro).

Serie armónica de la trompeta natural

Mediante pequeños ajustes en la tensión de los labios, un trompetista puede tocar en la trompeta natural una serie de sonidos fijados por naturaleza, lo que se llama serie armónica.

La nota más grave de esta serie (la nota fundamental) se produce con la menor tensión posible de los labios, y es un Do. El siguiente sonido (o armónico) es el Do que viene a continuación. Por tanto, estas dos notas son las únicas que se pueden producir en la primera 8ª de la serie armónica. Dentro de lo que sería la segunda 8ª de la serie armónica surge el tercer armónico: Sol. Y éste sería el principio fundamental de la construcción de la serie armónica: cada nueva 8ª contiene los mismos tonos de la anterior, más otros nuevos.

Si aplicamos dicho principio a la siguiente 8ª de la serie armónica, primero transportaremos los tonos de la segunda (Do, Sol y Do), y luego añadiremos los nuevos, que en este caso son Mi y Si bemol (el cual se representa con una nota negra acompañada de una flecha hacia abajo, indicando que, de forma natural, no está bien afinado —o sea, es un armónico impuro, concretamente está bajo en afinación).

Podemos ver que, de esta forma, a medida que ascendemos, los intervalos entre los armónicos son cada vez más pequeños.

Los trompetistas del Barroco corregían las imperfecciones de los armónicos impuros con los labios (tensándolos más o menos, sobre la marcha). El músico y tratadista de la época Michael Praetorius escribió en 1619: «La trompeta es un magnífico instrumento cuando es tocado por un buen maestro que pueda domarlo y mandar artísticamente sobre él».

La serie armónica puede extenderse hasta el infinito. Sin embargo, hay muy pocos ejemplos de armónicos demasiado altos, debido a su dificultad. De hecho, el armónico 24 sólo está presente, que nosotros sepamos, dos conciertos para trompeta compuestos por Michael Haydn y Georg von Reutter, que probablemente escribieron estas piezas sobre los años 1750 o 1760 para los virtuosos austríacos de entonces J. B. Resenberger —«un magnífico trompetista que se hizo muy famoso, particularmente en el registro agudo» según Leopold Mozart— y Johann Heinisch.
Las partes de trompeta escritas por Johann Sebastian Bach, aunque no eran las más difíciles, a menudo requerían los armónicos 16 y 18. Sólo una vez —en el coro final de la Cantata 31: Der Himmel lacht! Die Erde jubilieret— requirió el armónico 20.

A las trompetas se las llama según su armónico fundamental. Una trompeta natural en Do toca la serie armónica de Do, como se indicaba antes. Una trompeta natural en Re (cuya longitud de tubería es algo más corta) toca la misma serie, pero un tono más alto. Y así sucesivamente.


La trompeta de llaves (siglo XIX)

Durante el Clasicismo (finales del siglo XVIII), la trompeta perdió el papel protagonista del que disfrutó durante el Barroco, pues el estilo clarino (tocar en el registro agudo) pasó de moda, y debido a las condiciones físicas de la trompeta natural, ésta no podía tocar en el registro medio.

Así pues, hubo varios intentos de dotar de cromatismo a la trompeta, para devolverle su importancia de antaño. Uno de esos intentos lo realizó el trompetista Anton Weidinger de Viena (Austria), que comenzó a construir la primera trompeta de llaves hacia 1793, estrenándola en público en 1798.

Sin embargo, el invento de Weidinger no terminaría de cuajar, cayendo en desuso al poco tiempo. De hecho, su repertorio es muy limitado:

  1. Concerto per il clarino (Franz Joseph Haydn) en 1796, aunque debido a su dificultad Weidinger no lo estrenaría hasta el año 1800, probando antes con otras dos piezas de los compositores Kozeluch y Weigl.
  2. Sinfonía concertante (Leopold Kozeluch) en 1798.
  3. Opus symphonicum (Joseph Weigl) en 1799.
  4. Aria sin nombre, para voz femenina y trompeta de llaves (Franz Xaver Sussmayr) en 1800.
  5. Sexteto (Ferdinand Kauer) en 1800.
  6. Trío (Johann Nepomuk Hummel) en 1802.
  7. Concerto a tromba principale (Johann Nepomuk Hummel) en 1803, estrenado el 1 de enero de 1804.
  8. Polonaise (Antonio Casimir Cartellieri) hacia 1807.
  9. Requiem (Sigismund Neukomm) en 1815.

Después de eso, parece que Weidinger colaboraría con el fabricante vienés Joseph Riedl en la invención de la válvula giratoria.

Partes de la trompeta de llaves

La trompeta de llaves está compuesta por una tubería cilíndrica, que llega a ser cónica en la sección de la campana.

Las llaves, dispuestas de forma que se controlan normalmente con la mano izquierda, tienen almohadillas de cuero, las cuales taponan los orificios que hay a lo largo de la tubería.

Principio armónico de la trompeta de llaves

El principio de la trompeta de llaves es muy parecido al de la flauta travesera o el saxofón actual.

Tiene varios orificios perforados en puntos específicos de la tubería donde se producen los nodos en las ondas de sonido.

Cuando se levanta la llave que tapa un orificio, el aire sale del instrumento por dicho agujero, acortando la columna de aire del interior del tubo y elevando el tono de la nota resultante.

Cada agujero permite sonar una serie armónica concreta, y combinándolos se pueden obtener todas las notas de la escala cromática.

Sin embargo, los agujeros no son del todo capaces de dar un tono uniforme en todo el registro, y para algunas notas se requiere de un ajuste más preciso con los labios (la conocida técnica de la corrección labial, muy usada por los trompetistas del Barroco).


La trompeta moderna (siglo XIX a la actualidad)

La trompeta moderna tiene un mecanismo de válvulas que la convierten en un instrumento cromático.

La válvula se inventó a principios del siglo XIX, y actualmente se usan dos tipos de trompetas, según su mecanismo.

Un tipo es la válvula giratoria, patentada en 1835 por Josef Kail (trompetista e inventor checo) y Joseph Riedl (fabricante de instrumentos vienés). Estas trompetas, conocidas como trompetas de cilindros, son muy comunes en Alemania, Austria y algunos lugares de Europa del Este (de hecho, también se las conoce como trompetas alemanas).

La técnica, a la hora de tocarlas, es algo diferente a la de la trompeta común. En la Trumpetland School hay videolecciones para aprender a tocar la trompeta de cilindros.

El otro tipo es el pistón, patentado en 1839 por el parisino François Périnet. Son las trompetas más usadas generalmente.