El método de James Stamp: perspectiva de un alumno

Edita: Trumpetland.com
ISSN: 2254-8521

03-10-2018

El método de James Stamp: perspectiva de un alumno

2

Los ejercicios de James Stamp son probablemente de los más famosos y practicados por trompetistas de todo el mundo, pero desafortunadamente en muchos casos se practican de forma errónea porque no se comprende bien su función. Por suerte, tenemos con nosotros a un alumno de Stamp —además de su sucesor como profesor en la Universidad Estatal de California en Fullerton—: Stanley Friedman, quien ha tenido la amabilidad de escribir este artículo donde nos explica a los miembros de Trumpetland cómo practicar estos ejercicios de la forma correcta.

Stanley Friedman

Compositor. Profesor de composición en Universidad de Misisipi (United States)

» Stanley Friedman en la Enciclopedia de trompetistas

Estudié con Jimmie Stamp a principios de la década de 1980 en Los Ángeles, California, a raíz de que me lo aconsejara el trompeta solista de la Filarmónica de Los Ángeles, Thomas Stevens, quien también fue alumno de Stamp. Como aspirante a músico orquestal, yo era capaz de tocar bien durante cierto tiempo, pero no tenía la suficiente solidez como para lanzarme a una verdadera carrera profesional. Sin embargo, después de trabajar con Stamp durante varios meses, llegué a empezar a colaborar con la Filarmónica de Los Ángeles, así como a hacer grabaciones para películas de Hollywood. Cuando los problemas de salud obligaron a Stamp a reducir su horario lectivo, me hice cargo de su gran aula de trompeta en la Universidad Estatal de California en Fullerton, y así, a mediados de los 80 ya estaba ganando puestos en importantes orquestas de todo el mundo, llegando a ser solista de la Sinfónica de Nueva Zelanda durante seis temporadas.

Las enseñanzas de Stamp eran engañosamente simples. Él era un hombre inteligente y de pocas palabras. No rellenaba sus clases con montones de jergas técnicas ni de trucos, y sorprendentemente tampoco hablaba mucho de embocaduras, de la colocación de la lengua o de la mecánica del apoyo del aire. De hecho, su enfoque minimalista y filosófico a mí me confundió al principio. Me llevó un tiempo entender cómo me estaba haciendo tocar mejor y cómo podría yo después transmitir mejor esos conceptos a otros trompetistas.

Ésta es mi interpretación de las ideas más importantes de Stamp:

Concepto nº 1: Todas y cada una de las notas deben estar perfectamente centradas

La trompeta se rige por la serie armónica, y los labios deben vibrar y hacer que la columna de aire vibre a la frecuencia correcta para coincidir con la longitud de la tubería. Por ejemplo, en una trompeta en Do perfectamente afinada, para tocar el Do medio (al aire) los labios deben vibrar exactamente a 256 hercios. Ése es el verdadero Centro Tonal. A esa frecuencia, el sonido será lleno y rico, y el instrumento responderá con facilidad. Pero si la columna de aire vibra más lento o más rápido, digamos a 248 o a 262 hercios, el sonido y la respuesta se verán afectados. Si el sonido está descentrado, la respuesta de la trompeta se verá tan perjudicada que ese sonido fallará por completo (esto es producto de la física acústica).

Muy a menudo, los músicos tienden a entonar según la dirección de la línea melódica, quedándose altos cuando esta asciende y bajos cuando desciende. También tienden a “estirar” los intervalos, tocando más alta la nota superior y más baja la inferior. En el transcurso de un largo pasaje musical, perder el centro tonal en muchas notas, además de sonar mal obliga al músico a forzar (me refiero a soplar más, a una tener una presión excesiva, a estirar los labios y/o apretar la barbilla) en un inútil esfuerzo para evitar que la nota falle. Y de esta manera los labios se cansan, se hinchan, y se vuelve imposible tocar más.

Concepto nº 2: El tempo debe mantenerse perfectamente en todo momento, y cada nota debe tocarse al ritmo exacto

Stamp se fijó en que, en su ansiedad por conseguir tocar una nota aguda —o una grave, o un pasaje difícil—, los músicos tienden a precipitar el ritmo. Y correr, además de ser antimusical, desincroniza la embocadura, la lengua, los dedos y el control de la columna de aire; la embocadura tiende a contraerse o a relajarse demasiado pronto, lo que por norma general da como resultado una pobre respuesta y notas falladas. Por tanto, el correr va de la mano con perder el centro tonal; casi todas las notas que se fallan son resultado de tocar fuera del verdadero centro tonal y de una precipitación del ritmo.

Concepto nº 3: Hay que respirar a tempo

Stamp insistía en que, para el primer ataque, el tempo debe establecerse por adelantado y la respiración inicial debe tomarse a tempo, normalmente en la parte del compás anterior a la primera nota. Si el tempo es especialmente rápido, la respiración puede tomarse en dos partes en vez de en una; si el tempo es especialmente lento, la respiración puede tomarse en media parte.

Concepto nº 4: Debe haber un apoyo abdominal desde antes de tocar y mantenerlo incluso durante los descansos cortos y respiraciones

Stamp mantenía la idea de que los músculos abdominales que ejercen presión sobre el diafragma deben contraerse antes de tomar la primera respiración. Como cuando pones el vientre duro antes de golpearte con el puño en él. También sugería practicarlo de puntillas, pues así se ayuda a los músculos a colocarse de la manera correcta y precisa. Este apoyo de la respiración sólo puede relajarse durante los compases de espera (cuando haya al menos varios compases).

Concepto nº 5: La boquilla debe presionar los labios después de tomar la respiración

Stamp consideraba este concepto quizás el más importante. La presión de la boquilla contra los labios debe producirse justo después de la respiración y antes de que suene la primera nota. La precisión en esta secuencia (respiración, presión de la boquilla, soplido) es crucial para lograr ataques limpios y sin esfuerzo.

Había trompetistas que venían de todas las partes del mundo para aprender de Stamp y solucionar problemas que llevaban tiempo arrastrando. Los resultados eran casi siempre buenos, con músicos que iban desde principiantes hasta veteranos virtuosos (incluyendo trompetistas lead de música comercial, solistas de jazz y gente de orquestas). Sin embargo, aunque Stamp era considerado un “gurú de la embocadura”, él nunca cambió una sola embocadura. Stamp me contó que incluso en casos de trompetistas con los labios demasiado estirados o tensos, cuando conseguía que tocaran en el centro tonal, a buen ritmo y con la adecuada secuencia de apoyo muscular, respiración, colocación y soplido a tempo, ¡los problemas de embocadura simplemente desaparecían solos!

Por lo tanto, Stamp puso patas arriba la sabiduría popular. Para él, una mala embocadura era producto de una mala forma de tocar, y no al revés. Los alumnos que esperaban un tipo de estudio más mecánico con él se desilusionaban (al menos, hasta que la suave insistencia de Stamp les terminaba conquistando). Dado que gran parte de la enseñanza de Stamp se centraba en la musicalidad básica (entonación, tempo y ritmo), sus alumnos se volvían naturalmente más artísticos incluso cuando trabajaban en los aspectos más puramente físicos de la trompeta.

Mis clases con Stamp siempre empezaban con ejercicios de respiración: inspiraciones lentas o rápidas y espiraciones lentas o rápidas, pero siempre sincronizadas a un tempo moderado. Esto ayudaba a relajar el cuerpo y a preparar la mente. Lo siguiente sería vibración de labios: patrones simples diatónicos (siempre con acompañamiento del piano, para mantener la afinación y el ritmo al mismo tiempo que calientas la embocadura). Después de un minuto o dos, procedíamos a tocar con la boquilla, igualmente con acompañamiento del piano para ayudar a mantener la afinación y el ritmo. Stamp no hizo del estudio de la boquilla una religión, pero vio que sí era muy útil para centrar la atención del alumno en la afinación y el ritmo. Pensó que, si el alumno aprendía a sincronizar la respiración, a tocar en el centro tonal y a tocar a tempo sólo con la boquilla, cuando cogiera la trompeta le resultaría mucho más fácil. Finalmente, una vez tocaba con la boquilla de forma estable y correcta, podía pasar a la trompeta.

Muchos de los ejercicios de Stamp van de notas pedales (notas por debajo del registro normal de la trompeta). Él enseñó a sus alumnos a descender hasta esas notas y después ascender al registro medio y alto sin cambiar la embocadura. Para él, las notas pedales eran sólo un test: si el alumno podía llegar abajo y volver arriba sin cambiar de embocadura, eso claramente significaba que la columna de aire, la entonación y el ritmo estaban perfectos. A poco que corras o pierdas el centro tonal yendo al grave, la nota pedal no sonará. A poco que corras o pierdas el centro tonal yendo al agudo, la nota alta fallará.

Muy parecidos en cierto modo a los estudios vocales, los ejercicios de Stamp —como lo era el propio Stamp— son tan ingeniosos como engañosamente simples. Son altamente eficientes para identificar defectos en la afinación y en el ritmo. Stamp no establecía objetivos complicadísimos; lo que él buscaba es que fuera casi imposible para el alumno ignorar los fundamentos musicales clave. A diferencia de muchos estudios de trompeta que buscan ser difíciles por el mero hecho de ser difíciles, los de Stamp son muy fáciles de tocar si uno se limita a centrar cada nota y a mantener un ritmo totalmente constante. Pero si pierdes el centro o corres aunque sea un poquito, estos ejercicios son implacables contigo. En este sentido, el método de Stamp es verdaderamente único.

Piénsalo: si se toca cada nota en su centro preciso y al tempo preciso, no puede fallar.

Aunque Jimmie se fue hace muchos años, su legado pervive a través de sus muchos alumnos y de sus —muchos más— alumnos de alumnos. También creo firmemente que su influencia se extiende más allá de quienes estamos directamente conectados a él o de incluso quienes sólo practican sus ejercicios. Trompetistas de todo el mundo tienen mejor afinación y ritmo que sus predecesores, y tocan según el método de Stamp incluso sin siquiera haber oído hablar de él. Y una anécdota ilustra esto:

Hace mucho, el difunto y extraordinario Maurice André estaba de gira en Los Ángeles y pidió a trompetistas de allí que le presentaran a Stamp. Escéptico y curioso, André había oído grandes cosas sobre la enseñanza de Stamp. Tras escucharle durante un rato y tocar algunos de sus ejercicios, André exclamó: “¡Claro! ¡Si esta es la forma en la que yo toco!”